Cuidado de la piel

Desde el nacimiento de su hijo, se verá asaltada por numerosas dudas referentes a su cuidado. Estas dudas surgen siempre por ignorar si algo es normal, o por no saber qué es lo mejor para el recién nacido.

Hasta transcurridas unas semanas todo será una nueva experiencia. Cada día observará un detalle que no había visto antes. Este progresivo conocimiento de su hijo la conducirá a muchas preguntas: es normal que tenga estas manchas? cómo debo bañarlo? ¿cuál es la mejor crema? ¿debo…?

La piel y su cuidado es un motivo de consulta constante por parte de la madre, por ser la parte más visible y también la más expuesta ya que protege al cuerpo de las agresiones del exterior.

En cuanto tenga el bebé en sus brazos empezará a encontrarle gran cantidad de pequeños «defectos» que no son tales y que son normales en todo recién nacido.

Cuando el niño nace aparece recubierto de una sustancia protectora de aspecto gelatinoso y de color blanco amarillento. Probablemente cuando vea al bebé por primera vez ya lo habrán limpiado. De todas formas es normal que encuentre restos de esta sustancia en los pliegues de la axila y de la ingle, y si es una niña dentro de sus genitales. Desaparece en unos días, pero si lo desea, puede retirarse con un algodón embebido en Crema o en Aceite.

Gran cantidad de recién nacidos tienen pequeñas zonas de la piel de color rojo. Preferentemente se localizan en los párpados, en la frente y en la nuca. Cuando el niño llora el color rojo se vuelve más intenso. Estas rojeces son debidas a pequeñas dilataciones de los vasos sanguíneos, no necesitan tratamiento y desaparecen espontáneamente en unos meses.

A veces, en la zona inferior de la espalda puede haber una franja azulada, más o menos extensa, denominada «mancha mongólica» y que no tiene ninguna relación con el mongolismo o enfermedad de Down. También desaparece al cabo de unos meses.

Es frecuente observar en el recién nacido, la aparición de un sarpullido en forma de pequeñas manchas rojizas que recuerdan a una erupción alérgica. Pueden ir cambiando de lugar y desaparecen en unos días. Esta erupción recibe el nombre de «Eritema tóxico del recién nacido» y no necesita tratamiento.

Un fenómeno de la circulación cutánea se ve en algunos niños, especialmente cuando están expuestos al frío. La piel adquiere el aspecto de una red de color azulado por todo el cuerpo o por las extremidades, de tal manera que recuerda al mármol, y por ello recibe el nombre de «Cutis marmorata». Este trastorno no tiene ninguna importancia y desaparece progresivamente.

Ya sea al nacer o a los pocos días de su vida, el bebé puede sufrir una descamación de la piel, más o menos extensa, por las extremidades o por el tronco. Aunque esto es completamente normal, se pueden tratar las zonas más resecas con Aceite.

Casi todas las operaciones para el cuidado de la piel se deben realizar después del baño y especialmente al cambiar los pañales.

El bebé puede recibir su primer baño cuando ya se le ha caído el cordón umbilical y la herida esté completamente seca. Mientras, puede lavarse el cuerpo con una esponja y agua templada, pero sin frotar excesivamente. La temperatura del agua debe de estar entre 37 y 38° C. Emplee un producto neutro o ácido de calidad, cuidando que no le entre en los ojos.

Después del baño seque bien al niño con una toalla suave y sin frotar, para evitar escoriaciones de la piel. Un poco de polvo de talco también ayudará, pero sin hexaclorofeno. No espolvoree el talco por encima del niño ya que puede aspirarlo. Póngalo primero en la mano y luego aplíquelo sobre la piel.

No hay nada más agradable que un bebé limpio y que huela bien. Al igual que en un adulto, la colonia le dará ese último toque, ese aroma que llegará a formar parte de su pequeña personita. Pero emplee sólo la colonia necesaria para peinarlo y no se la aplique en el cuerpo.

La zona del pañal suele ser siempre el punto más problemático del cuerpo del niño, debido al continuo contacto con las heces y el amoníaco de la orina. Fácilmente se producen escoriaciones e irritaciones, a veces importantes que incluso llegan a sangrar. La humedad constante, además, facilita la presencia de infecciones por hongos. Cámbielo cuantas veces sea necesario para que esté bien seco y si está sucio lávelo con una esponja y agua, secándolo bien. A continuación aplíquele una crema para proteger la piel de la humedad, evitándole escoriaciones y corrigiendo las que pudiera tener. Si por cualquier motivo al bebé le aparece la dermatitis del pañal es aconsejable mantener esta zona el mayor tiempo posible al aire libre.